Aprender Debe Ser Divertido

Aprender debe ser una celebración de la vida, una exploración del potencial de cada uno y de la alegría de experimentar. Evidentemente, es importante, vital, para nuestros niños y niñas, pero ciertamente también lo es para nuestro propio legado. El mundo se enfrenta hoy, y demasiado a menudo, a grandes desafíos que hemos creado nosotros mismos: economías insostenibles, desastres medioambientales y niveles crecientes de conflictos sociales y étnicos. Este es el legado que dejamos a nuestros hijos. Realmente, no es muy optimista. Sin embargo, la educación debe ser una celebración de lo que puede lograrse, de lo que puede llegarse a descubrir y crear. El proceso de aprendizaje debe incluir la capacidad de asombrarse y de maravillarse, debe estar lleno de posibilidades, y debe contar con maestros que disfruten enseñando y aprendiendo. Las mejores aulas son aquellas que rebosan de alegría, son lugares donde los niños se sienten bien, relajados, y tienen interés por aprender, porque los profesores, a su vez, están relajados y disfrutan enseñando. Los retos son importantes, pero la escuela no debería ser un reto que conduzca al abandono, sino un reto motivador. Solo una generación suficientemente relajada para ser ella misma y con la confianza necesaria para desafiar las convenciones, para asumir riesgos y para atreverse a ser diferente sabrá encontrar las soluciones para un camino positivo hacia el siglo XXII. 

Aprender Haciendo

Para iniciar el proceso de aprendizaje en Decroly  es necesario que el facilitador se cuestione, ¿Cómo puedo permitir que los estudiantes tengan una vivencia significativa para su vida personal y profesional? Esto significa que cuando se llega al salón de clases, existe una propuesta de trabajo  es decir un proyecto que cumple con los programas y objetivos de la materia, pero esta propuesta debe ser flexible para incorporar cualquier tipo de actividad que responda a las necesidades de los estudiantes o de alguna situación que se viva en el aula.  
Cualquier situación que se presente en el aula o en el contexto  puede ser convertida en una experiencia de sensibilización y desarrollo integral. Cuando uno o varios estudiantes no entregan un trabajo escolar, un facilitador creativo se pregunta ¿Cómo puedo lograr que el o los alumnos que no entregaron una tarea se concienticen por sí mismos de las consecuencias futuras de su acción?  
Las diferentes situaciones que viven los estudiantes que van desde  la impuntualidad, los problemas sociales, económicos, son situaciones que permiten procesos de reflexión en los continua y el maestro debe aprovecharlos, destinados a desarrollar valores y actitudes positivas para su vida personal y profesional futura. Cuando un alumno entrega algún trabajo, preguntarle ¿Cómo podrías mejorarlo? ¿De qué otra forma podrías presentarlo?, son actitudes de un Facilitador interesado en desarrollar la imaginación y la fantasía, otros recursos destinados al desarrollo intelectual pueden ser preguntas sobre conocimientos anteriores, posibilidades de solución a problemas actuales de la sociedad, entre otros este tipo de preguntas permiten lograr flexibilidad, fluídez y originalidad en las respuestas. 

Las experiencias vivénciales dentro del aula deben perseguir por una parte el Desarrollo Intelectual y por otro el Desarrollo Emocional, de manera conjunta o independiente, pero sin descuidar ninguno de los dos aspectos, como se ha hecho tradicionalmente en el aula de clases. 
Maker Movement’, son dos palabras que describen una de las tendencias que está redefiniendo la relación de la sociedad con la tecnología: las innovaciones tecnológicas ya no son creadas única y exclusivamente por grandes fabricantes y compañías multinacionales. Cada individuo cuenta hoy con las herramientas y las posibilidades para crear sus propios productos. 

Desarrollo Intelectual y Ciencia en el Aula

La mayoría de los Facilitadores piensan que para desarrollar la capacidad intelectual,  es necesario realizar ejercicios de solución de problemas, acertijos, entre otros especialmente diseñados para tal finalidad. Pero este tipo de actividades requieren de un tiempo especial dentro de las clases programadas, de tal forma que para lograr desarrollar habilidades intelectuales se deben aprovechar las actividades cotidianas dentro del aula como las exposiciones, la resolución de ejercicios, trabajo en equipo, entrega de reportes, entre otros. 

La actitud que debe asumir un facilitador (a), que desea desarrollar la imaginación, fluidez, flexibilidad u originalidad de ideas en sus Alumnos es de cuestionamiento que permita al estudiante dudar, ya que la duda genera la expansión en los horizontes de pensamiento. Preguntas como ¿Qué relación tiene esta idea con alguna otra?, ¿Existe alguna propuesta que pienses que nadie más tendría?, ¿De qué otra(s) forma(s) podría abordar este problema?, ¿Cómo podrías mejorar la presentación de este trabajo?, ¿En qué otra(s) forma(s) podrías presentarlo?. Cuestionar al alumno permite abrir nuevas rutas de pensamiento, pues al preguntar por ejemplo ¿Por qué piensas que es importante este tema?, ¿De qué manera afecta esta situación estudiada a la sociedad?, estamos obligando al alumno a reflexionar, analizar y cuestionarse a sí mismo. 

La parcialización que ha sufrido la educación escolar, favoreciendo al desarrollo intelectual y con la firme creencia de Padres y Facilitadores de que a la escuela los estudiantes van a desarrollar solamente su inteligencia y con los sistemas tradicionales de evaluación basados en exámenes de conocimientos académicos, la escuela ha descuidado el desarrollo emocional, volitivo, valoral y actitudinal de los estudiantes. 

El siglo XXI se caracteriza por el incontenible avance de las ciencias y de su principal producto: el conocimiento. Estamos en la “era del conocimiento”. Se ha calculado que el conjunto de saberes que ahora tiene la humanidad a su disposición se duplicará en cinco años.